¿Qué quedó de la revolución en el pueblo donde vivió Mao?

- Autor, Mary Kay Magistad
- Título del autor, Reportera del programa PRI´s The World
Nadie en China está más abajo en la escala social que los campesinos y aldeanos. Cuando emigran a las ciudades, trabajan en fábricas, y con frecuencia viven en la más abyecta miseria. Así que, ¿qué pasó con la revolución comunista de Mao Zedong, que se suponía mejoraría las condiciones de quienes viven en zonas rurales?
Las montañas y ríos de Xunwu, un poblado de la provincia de Jiangxi, en el suroeste de China, son pintorescas, pero por mucho tiempo también han sido el telón de fondo de uno de los lugares más pobres del país.
Esa es la razón por la cual Mao Zedong vino a vivir aquí un mes en 1930, casi dos décadas antes de tomar el poder. Visitó Changning, entonces una pequeña aldea de cerca de 1.500 habitantes, para ver cómo funcionaba el sistema de clases.
La casa donde se quedó es ahora un museo. Los visitantes pueden mirar la cama de hierro donde durmió Mao, el escritorio en el que trabajó y la larga mesa donde se sentó a hablar con pobladores locales.
Mao se reunió con granjeros, mercaderes, autoridades, un académico imperial y con jóvenes. Anotó, con gran detalle, quién se sentía oprimido por quién, cómo interactuaban las clases y cómo el control de la propiedad era clave para la riqueza y el poder.
La revolución a través de una familia
Un joven de 24 años de nombre Gu Bo, nieto de terratenientes, asistió a Mao. Su familia era reconocida por haber enviado a muchos estudiosos a servir al emperador. Pero Gu Bo quería un cambio.

"Creía que el sistema antiguo era injusto -dice su sobrino nieto Gu Anjian, de 74 años, quien vive cerca de Changning-. Así que una vez que se unió a la revolución comunista, quemó la casa de su abuelo".
Gu Anjian, quien fuera jefe del pueblo por 40 años, se ríe en forma afectuosa. Dice que Gu Bo y sus hermanos estaban comprometidos con un cambio revolucionario en China. Gu Bo murió en una emboscada en 1935, convencido de que el comunismo era el mejor camino para modernizar China.
El partido Comunista llegó al poder con la promesa de poner fin a la estructura de clases tradicional. Al final, la estructura de clases fue puesta de cabeza. Las clases privilegiadas perdieron sus derechos. Los campesinos y los trabajadores fueron, por un tiempo, elevados en estátus y oportunidades.
Más de 60 años después, los campesinos y trabajadores están otra vez al final de la escala social. Y mientras que hay una clase media creciente, China tiene una de las tasas de inequidad de crecimiento más rápido.
El destino de la familia Gu ilustra lo que ha cambiado en la estructura de clase de China desde que Mao Zedong vino aquí hace más de 80 años.
Arriba y abajo
Los Gu solían tener un alto número de estudiantes imperiales. Hoy, ninguno de los hombres de la familia ha permanecido en la escuela después de cumplir los 15 años.
Mao trató de abolir el capitalismo, pero el hermano menor de Gu Anjian, Gu Anija, es un capitalista a carta cabal: ha comerciado con acero en el extranjero. Le pregunto qué hubiera pensado de esto Gu Bo.

"¿Y yo qué sé?", dice, un poco a la defensiva. "De todas formas, era una empresa estatal...al menos al principio", añade.
Pero en China, estar relacionado con el Estado o el partido Comunista no significa no ser capitalista. Más del 90% de las personas más ricas de China son miembros del partido, según el reporte Hurun, que hace seguimiento a este tema.
Puede que el himno nacional exhorte a los oprimidos a "levantarse, aquellos que se niegan a ser esclavos", pero estos días, quienes quieren volverse ricos se unen al Partido, y el Partido quiere que los ricos se le unan. Así, la riqueza se mantiene en manos de sus miembros, que tienen pocos incentivos para cambiar el sistema.
Pero la familia Gu no se cuenta entre ellos. El hijo de Gu Anjian, Gu Zisong, se ríe cuando le pregunto si su familia está orgullosa de que uno de sus miembros haya trabajado con Mao para volver a China una nación más igualitaria.
"¿Orgullo? ¿Qué orgullo? Si hubiera alguna gloria en eso, no viviríamos aquí", dice.
Gu Zisong, quien vive de cultivar naranjas, admite que la vida en el pueblo es mejor que cuando él era niño. Hay casas de ladrillo, electricidad, vías de comunicación y televisores. Pero eso no es nada comparado con cómo le va a la élite de China.
Educación
Otro miembro de la familia, Gu Yesheng, de 34 años, tiene un preescolar. Comenzó como un trabajador inmigrante, en una fábrica de sacos en la ciudad de Donguan, a mas de 400 kilómetros de distancia.

"La gente menosprecia a los trabajadores inmigrantes. Mi jefe era bueno, pero aún en esa fábrica no había mucho margen para superarse. Los trabajos locales se los daban a las personas locales", dice.
Cuando juntó algo de dinero, regresó y montó su propia fábrica. Después de un éxito inicial, el negocio terminó fracasando, pero Gu Yuesheng se siente orgulloso de haber ayudado a algunos de sus vecinos a avanzar sin tener que experimentar la humillación del trabajo de inmigrante. Sus esfuerzos también lo promovieron a la clase media. Es una movilidad que no existía en el pueblo cuando Mao lo visitó.
Pero con el aumento de los salarios y las expectativas, Gu Yuesheng duda que la nueva generación la tendrá tan fácil como él, si no se educa. Por eso regenta un preescolar, dice: para ayudar a los niños del pueblo a obtener una ventaja en la vida.









