Los zapatos rojos de "El Mago de Oz" se quedan sin comprador

Fuente de la imagen, Valeria Perasso
- Autor, Valeria Perasso
- Título del autor, BBC Mundo, Los Ángeles
En apenas 60 segundos, el destino de los zapatos rojos que Judy Garland hizo famosos en "El Mago de Oz" quedó sellado: este viernes salió a remate el último par disponible y no consiguió postor para el precio sugerido, de US$1,9 millón.
Los tacones color rubí se han convertido en una de las piezas favoritas de los coleccionistas y estaban llamados a ser la estrella de la subasta "Iconos de Hollywood", con más de mil objetos lanzados a la fama desde el celuloide.
En un salón vestido con terciopelos azules de Beverly Hills, se congregaron los postores -teléfonos y tabletas en mano- para llevarse a casa los objetos codiciados, a nombre propio o en representación de terceros. Los zapatos de Garland adornaron el escenario desde una vitrina iluminada.
La empresa organizadora del remate, Profiles in History –la más grande de objetos de colección en Estados Unidos- planeaba recaudar entre US$2 y 3 millones por el calzado. Pero, a la hora de ponerlo en venta, el trámite no resultó sencillo: en cuestión de segundos, la falta de intención de los coleccionistas presentes o los que se jugaban la suerte por Internet quedó en evidencia y el martillo se bajó sin ofertantes.
"Son tiempos difíciles. No es sencillo destinar millones a un objeto, por muy de culto que sea, y el hecho de que haya muchos otros recuerdos de Hollywood en oferta no ayuda. Estamos en crisis y este negocio no es la excepción", señaló a BBC Mundo el coleccionista Jim Schmit, presente en el evento y dueño de un camerino rodante ocupado por Elizabeth Taylor durante el rodaje de "Cleopatra" que también quedó sin vender.
En la venta pública de más de 1.200 lotes relacionados con el mundo del espectáculo hubo también otras estrellas fallidas: la capa de lana negra que inmortalizó Bela Lugosi en "Drácula" (1931) no alcanzó el precio de base de US$1,2 millón, al igual que el traje del León Cobarde de "El Mago de Oz", cotizado en US$2 millones.
Menos ambiciosos

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Otros, en cambio, superaron los pronósticos de recaudación, como el vestuario de Steve McQueen en la cinta de automovilismo "Le Mans", que se remató por casi US$1 millón, cuatro veces por encima del mínimo pedido. O el anillo de casamiento que la siempre redituable diva Marilyn Monroe recibió de Joe DiMaggio y el auto-cápsula de "Volver al futuro", vendidos por más de US$500.000 cada uno.
"Nosotros buscamos cosas más chicas y objetos visualmente interesantes, no vamos por las grandes piezas. No hay muchos coleccionistas que puedan poner 3 millones en un traje o un recuerdo de utilería", señaló a BBC Mundo Christian Hanning, quien asistió a la subasta en nombre de un empresario mexicano.
¿Qué ocurrió para que los zapatos de Dorothy no hallaran nuevo dueño? Probablemente es sólo cuestión de coyuntura, señalaron varios expertos presentes a BBC Mundo: en un clima económico adverso, los coleccionistas se han vuelto cautelosos para invertir en objetos que, aunque incrementan su valor con el paso del tiempo, no están a la par de las obras de arte.
Sin embargo, todos coinciden en que los zapatos rubí tendrán interesados en futuros remates. Para entender su potencial, basta recordar que de los US$160,000 que se pagó por ellos a finales de los ’80 hoy han pasado a cotizar en US$2 millones.
También se apoyan en la evidencia de que el negocio de las subastas goza de buena salud: hace apenas unos días, una colección de joyas de Elizabeth Taylor batió récords en Nueva York, superando las estimaciones de la casa Christie’s.
<link type="page"><caption> Vea también: Las joyas de Elisabeth Taylor, al mejor postor</caption><url href="http://www.bbc.co.uk/mundo/video_fotos/2011/09/110908_galeria_elizabeth_taylor_joyas_rg.shtml" platform="highweb"/></link>
"El interés por los objetos del cine ha crecido tremendamente en los últimos años, especialmente entre coleccionistas extranjeros que no se ven afectados por la crisis de igual manera que los de Estados Unidos. Tiene que ver con la nostalgia: la gente tiende a coleccionar y Hollywood es un negocio alimentado por la nostalgia", dijo a BBC Mundo Joe Maddalena, que lleva 26 años en el rubro y es la cabeza de Profiles in History.
Maddalena fue quien amasó la colección "Iconos de Hollywood", cuyo remate se extendió por tres días y ha sido considerado el mayor conjunto de recuerdos cinematográficos jamás sacado a la venta. Y el hombre sabe de batir marcas: hace unos meses, manejó la subasta de la Colección Debbie Reynolds, que recaudó US$23 millones y se ganó una mención en el libro Guinness.
Dorothy vuelve a Kansas

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Para Maddalena, tener en sus manos los zapatos de Garland ha marcado un hito en la carrera.
"Son los objetos de utilería más importantes de Hollywood. Nunca pensé que conseguiría un par", señaló el coleccionista.
Cuando caminó con los míticos tacones rojo furioso, Judy Garland era Dorothy Gale, protagonista de la fábula infantil "El mago de Oz", que se filmó en 1939 y adquirió luego estatus de película de culto.
En el relato, el viaje a un maravilloso mundo de fantasía y color dejó a la pequeña Dorothy lejos de su casa en Kansas. Y fue la magia de los zapatos que le entregó la Bruja Buena del Norte la que le permitió emprender el camino de regreso.
Tac, tac, tac: tres taconeos bastaron para que la pequeña descubriera los poderes mágicos de los chapines y cerrara la aventura con una de las frases célebres de la historia del cine: "There’s no place like home" (en la versión española, "'Se está mejor en casa que en ningún sitio").
En el libro original, de Lyman Frank Baum, los zapatos de Dorothy eran de plata pero, a la hora de adaptar la historia, el estudio MGM se permitió una licencia, quizás para sacar provecho de los colores saturados del Technicolor, toda una novedad para la época.
Así, el guión volvió de rubí a los zapatos y el jefe de vestuario de MGM se encargó de diseñarlos en seda roja con aplicaciones de lentejuelas y moño de cuero bordado. Según los registros, se fabricaron seis o siete pares idénticos a los largo del rodaje, de los cuales cuatro se presume fueron calzados por Garland durante su interpretación.
Los mejores
La historia de los chapines rubí ha quedado desde entonces sumergida en la leyenda: a 70 años del rodaje, cuatro pares han sobrevivido.
Uno de ellos integra la colección "Iconos de la Historia Estadounidense" en el Museo Smithsonian de Washington. Entregados por un donante anónimo en 1979, se han convertido en el equivalente de "La Gioconda" para el Louvre de París: el objeto más buscado por los visitantes, tanto que la alfombra delante de la vitrina debe ser reemplazada con más frecuencia que ninguna otra en la galería.
El segundo está en manos de un coleccionista privado que no ha manifestado intenciones de venderlo y, para alimentar el mito, un tercer par está desaparecido después de haber sido robado en 2005 del Museo Judy Garland, en Minnesota.
"Es poco probable que ese par siga existiendo, creemos que ha sido destruido. Hay una recompensa para quien lo encuentre y llevamos años buscándolo, pero nada…", relató Maddalena, que conduce un reality show en la televisión estadounidense sobre la caza de tesoros de Hollywood.
El cuarto par, ofrecido este viernes en el remate, es considerado el más deseable de todos: de suela roja y marcado con la leyenda "#7 Judy Garland" constituyen "la crème-de-la-crème de todos los juegos", según los definió el autor Rhys Thomas en su libro "Los zapatos rubí de Oz".
Los especialistas consideran que éstos fueron los que se utilizaron durante las secuencias de baile, los primeros planos y el memorable final de la película. Son, precisamente, los que ejecutaron los pasos de magia para devolver a Dorothy a Kansas.
"Se pueden contar los bordados para distinguirlos. Como fueron hechos a mano, los pares tienen pequeñas diferencias", explicó Maddalena.
Ahora, ¿por qué la reputación los zapatos ha opacado a miles de otros objetos inmortallizados en la pantalla grande?
Las explicaciones que dan los especialistas apelan a su simbología.
"Han trascendido a Hollywood, al punto de convertirse en una imagen ponderosa de la inocencia de todo Estados Unidos", opinó Thomas en su libro.
"Son a la vez el problema y la salvación del personaje de Dorothy, la razón por la que la bruja mala la persigue y su vía de regreso al hogar. Son imagen de la esperanza y metáfora de la posibilidad de regresar a uno mismo", indicó a BBC Mundo Jonalyn Fincher, autora de un texto de autoayuda para mujeres inspirado en los chapines.
Así, los míticos zapatos de Garland siguen en busca de dueño. Eso sí, deberá ser alguien que, además de creer en las metáforas, tenga un par de millones disponibles para invertir.









