Telejato: un pequeño canal de televisión contra la mafia italiana

Pino Maniaci en Telejato

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Pie de foto, Pino asegura que todos ven el canal... incluso los mafiosos.
    • Autor, Dany Mitzman
    • Título del autor, BBC, Sicilia

Un pequeño canal de televisión que lucha contra la mafia en Sicilia, Telejato, figura entre cientos de estaciones amenazadas de cierre debido a un cambio en la ley italiana.

Partinico es un pequeño pueblo bastante anodino: un puñado de iglesias barrocas, un par de palacios elegantes y un montón de edificios antiestéticos de hormigón en el medio.

Si no fuera porque se encuentra en el llamado "Triángulo de las Bermudas de la Mafia" probablemente nadie fuera de la provincia de Palermo habría oído hablar de él.

Al igual que Vito Corleone (el personaje de El Padrino), muchos italianos arquean una ceja y hasta suspiran desalentados cuando uno les dice que está planeando visitar Paritinico.

Entrada discreta

Mi punto de partida es San Giuseppe Jato, un antiguo bastión de la mafia.

Tras haber visitado un viñedo y tierras confiscadas a un jefe mafioso encarcelado, me decido a probar suerte con el único autobús directo del día hacia Partinico.

Hago lo que el guardia de tráfico me aconsejó y hago señas al autobús para que se detenga, justo en frente de la tienda de juguetes.

Después de un viaje pintoresco a través del Valle de Jato, me bajo una hora más tarde en mi destino, una ciudad donde las montañas se elevan por encima de los campanarios de las iglesias y de ilegales extensiones de áticos.

Encuentro el edificio de apartamentos que alberga a Telejato sin demasiada dificultad. Está en una calle tranquila, lejos del bullicio de la arteria principal.

El número del edificio parece el correcto, pero no hay ninguna señal de la estación de televisión. Mi conclusión es que la mejor manera de encontrar a Pino Maniaci es seguir mi olfato. Mientras subo la escalera, el olor del humo del cigarrillo se hace más fuerte.

Sigo el aroma hasta el segundo piso, a través de una puerta abierta y entro en la sala de redacción.

Es la 1:20 de la tarde y en media hora transmiten en vivo. Pino, su hija y un par de periodistas voluntarios, están armando el boletín.

Cuando entro, Pino se vuelve hacia mí, con un cigarrillo entre los labios. Después de un breve saludo me dice: "Vamos al aire pronto, siéntate y no incomodes".

Su hija lo mira y sonríe. "No te preocupes; así le habla a todo el mundo", comenta.

Cuando Maniaci Pino no inhala humo, exhala invariablemente improperios.

Incapaz de estarme quieto me pongo a estudiar el apartamento reconvertido en canal.

Las fotos, los tributos y los recortes de prensa pegados en las paredes muestran lo orgulloso que está Pino de Telejato.

Valor

Pino ha convertido una pequeña estación de televisión local en una de las más poderosas voces de Sicilia contra la mafia.

Pino Maniaci y su hija Letizia

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Pie de foto, Pino Maniaci y su hija Letizia son presentadores del canal.

Él asegura que casi todas las población local es espectadora.

Con su bigote estilo Groucho Marx y su acento estilo Chico Marx, Pino se jacta de que incluso la mafia ve Telejato.

En el corazón mismo de la Cosa Nostra, él fue el primer periodista que se atrevió a dar los nombres completos de mafiosos detenidos.

Antes otros publicaban sólo las iniciales por temor a represalias.

Pino, su familia y un pequeño equipo de voluntarios, elaboran un programa diario de noticias, que está dominada por el tema de la mafia y la corrupción.

"Siempre somos los primeros en el lugar de los hechos", me dice. "Incluso canales internacionales como CNN nos llaman y piden usar nuestras imágenes".

La estación trabaja en estrecha colaboración con las fuerzas policiales, incluyendo el Catturandi di Palermo, un escuadrón especial que persigue a mafiosos en la clandestinidad.

"Nosotros fuimos los únicos en entrevistar el hermano de Bernardo Provenzano, uno de los principales jefes de la mafia", me dice.

Intento de asesinato

Telejato tiene un lema: "Ellos (los mafiosos) se consideran hombres de honor; para nosotros deshonrarlos es cuestión de honor".

Pino utiliza el escarnio a la vez como arma y escudo, pero admite que tiene miedo, sobre todo por su familia.

Se ríe cuando describe un intento de estrangularlo, que lo dejó con cuatro costillas fracturadas, un ojo negro y una pierna y varios dientes rotos.

Su auto ha sufrido innumerables ataques, como parabrisas destrozados a balazos, neumáticos pinchados, cortes de los cables de freno.

A las 5:00 de la tarde ya es hora de partir hacia la estación para tomar el tren hasta Palermo.

Pino se niega a dejar que me vaya sin mostrarme la hospitalidad siciliana. Escoltados por la policía, vamos a una cafetería cercana.

Todos, incluyendo a los oficiales, reciben un espresso y Pino insiste en que deguste un cannolo, un pastel relleno de ricotta.

"Tengo que hacer que Telejato siga", dice Pino entre bocado y bocado, "para que un día Sicilia sea más famoso por cosas como esa que por la mafia".