El Niño "duplica la probabilidad de guerras civiles"

Mapa de naciones afectadas por El Niño Foto Hsiang et al/Nature

Fuente de la imagen, BBC World Service

Pie de foto, Cerca de 90 naciones (en rojo) sufren el impacto climático de El Niño. Foto: gentileza Hsiang et al/Nature
    • Autor, Alejandra Martins
    • Título del autor, BBC Mundo

Fenómenos climáticos como El Niño, que periódicamente causa un aumento de temperatura y escasez de lluvias, duplican la posibilidad de conflictos armados, según un nuevo estudio.

"Es la primera demostración de que la estabilidad de las sociedades modernas está vinculada al clima global", asegura el documento, elaborado por científicos del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos.

El Niño, que se presenta con una frecuencia de entre tres y siete años, duplica el riesgo de guerra civil en 90 países afectados en regiones tropicales y podría ser un factor contribuyente en un quinto de los conflictos en el último medio siglo, de acuerdo a los investigadores.

En años recientes, historiadores y climatólogos han vinculado la caída de civilizaciones pasadas como la Maya con fenómenos como sequías extremas. Pero este es el primer estudio que relaciona el clima con la estabilidad política y social en el presente.

La investigación no atribuye ninguna guerra específica a El Niño ni se enfoca en los efectos a largo plazo del calentamiento global, pero plantea interrogantes cruciales para el futuro, en el que la variabilidad climática extrema será cada vez más común, según algunos expertos.

"Lo más importante de este trabajo es que se centra en tiempos modernos y lo hace en una escala global", dijo Solomon M. Hsiang, experto en desarrollo sostenible del Instituto de la Tierra y autor líder del estudio.

"Podemos especular sobre lo que pasó con una dinastía en Egipto durante una sequía. Y podríamos pensar que ahora somos inmunes a estos impactos. Pero el estudio muestra un patrón sistemático de cómo el clima global afecta a los conflictos, hoy en día", agregó Hsiang.

El Niño y La Niña

El ciclo conocido como Oscilación del Sur El Niño, ENSO por sus siglas en inglés, se refiere a un periódico calentamiento y enfriamiento del Océano Pacífico en los trópicos, un ciclo que afecta gran parte de África, Medio Oriente, India, el sureste asiático, Australia y América, regiones en las que vive la mitad de la población mundial.

Soldados en Sudán

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Pie de foto, El estallido de la guerra en Sudán en 1983 coincidió con un fuerte fenómeno de El Niño.

Durante la fase de enfriamiento, La Niña, puede haber lluvias torrenciales en zonas tropicales. En el período de calentamiento, El Niño, sube la temperatura y cae el nivel de precipitaciones en muchos lugares afectados, en interacciones influidas también por otros factores como el viento y la temperatura oceánica.

En latitudes altas, los efectos pueden llegar a revertirse. La Niña contribuyó según expertos a la sequía de este año en el suroeste de Estados Unidos.

Los científicos estudiaron el impacto de ENSO desde 1950 a 2004 y establecieron una correlación con conflictos civiles que causaran más de 25 muertos al año.

En total, analizaron 234 conflictos y 175 países. En las naciones con climas controlados por ENSO, encontraron que la probabilidad de conflictos creció un 3% durante La Niña y 6% durante El Niño. Los países no afectados por el ciclo mostraron una probabilidad constante de 2%. En general, los científicos concluyeron que ENSO puede haber sido un factor contribuyente en conflictos en el 30% de las naciones afectadas por El Niño.

La agresividad y el calor

Rosa María Dubón con una foto de su hijo desaparecido en la guerra civil en El Salvador

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Pie de foto, Una madre con la foto de su hijo desaparecido en la guerra de El Salvador, otro conflicto que podría haber estado vinculado al clima, según el estudio.

"Nadie debe inferir que el clima determina nuestro destino, pero podemos asegurar que hay pruebas convincentes de que influye en los conflictos humanos", dijo Mark Cane, climatólogo del Observatorio Lamont Doherty en la Universidad de Columbia y uno de los primeros científicos que ayudó a predecir la llegada de El Niño.

Los autores señalan que no saben exactamente por qué el clima influye en los conflictos. "Si existe desigualdad social, pobreza y otras tensiones, el clima puede ser la gota que derrama el vaso", dijo Hsiang.

También debe tenerse en cuenta que "la tendencia a la violencia en muchos seres humanos se ve amplificada, según algunos estudios, cuando aumenta la temperatura", señaló Cane.

Sendero Luminoso

El clima parece tener un mayor impacto en situaciones de conflicto cuando se trata de países pobres. Australia, por ejemplo, cuyo clima está controlado por ENSO, nunca ha vivido una guerra civil. Por otro lado, según Hsiang, uno de los casos más notables es el de Perú. Cuando en 1982 un poderoso fenómeno El Niño destruyó cultivos en las zonas más pobres del país, los ataques esporádicos de Sendero Luminoso dieron lugar a una guerra civil de gran escala que se prolongó durante dos décadas, señalaron los investigadores.

Víctimas de la guerra en Perú

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Pie de foto, Masacre a manos de Sendero Luminoso en 1993 en Perú. La guerra allí también coincidió con un intenso El Niño.

Hsiang señala que la lista de países donde conflictos menores estallaron durante El Niño también incluye a El Salvador, Filipinas y Uganda (1972), Angola, Haití y Birmania (1991) y RDCongo, Eritrea, Indonesia y Ruanda (1997).

Algunos científicos e historiadores siguen expresando dudas sobre la relación entre fenómenos climáticos y violencia.

"El estudio no nos ayuda a entender las causas de esos conflictos armados y no intenta explicar a qué se debe esa supuesta correlación entre ENSO y el riesgo de enfrentamientos", dijo Halvard Buhaug, experto en Ciencia Política del Instituto de Investigaciones para la Paz en Oslo, Noruega. "Correlación sin explicación sólo lleva a especulación".

Por su parte, el economista Marshall Burke, de la Universidad de California, Berkeley, dijo que los autores "presentan pruebas convincentes de una conexión". Pero nos dicen qué puede suceder en el futuro. "Las personas pueden responder de determinada forma a cambios repentinos y de otra manera diferente a cambios climáticos a largo plazo". Para Burke, el trabajo de Columbia "es una base útil e iluminadora para investigaciones futuras".

El estudio fue publicado en la revista Nature.