En fotos: las razones por las que se masca coca

    • Autor, Mery Vaca
    • Título del autor, Bolivia

Bolivia abandonó la Convención de la ONU sobre drogas en su lucha por el reconocimiento legal de la coca. BBC Mundo les preguntó a diez bolivianos por qué mascan esta hoja.

Mario Huanca
Pie de foto, Mario Huanca tiene 67 años, es indígena quechua de profesión agricultor. Proviene del norte de Potosí y, por ahora, se encuentra en la ciudad de La Paz pidiendo limosna. Dice estar acostumbrado a masticar la hoja de coca. "(Mastico) cuando tengo hambre de comida y con esto nos sanamos, sin coca nos da sueño también", asegura. Lea abajo más información sobre la campaña del gobierno boliviano por el reconocimiento legal del mascado de coca.
Leandro Speranza
Pie de foto, Leantro Speranza es un arte artesano de 33 años de Río de Janeiro, Brasil. Desde que vive en La Paz (3.600 metros sobre el nivel del mar) empezó a masticar coca "para no estar tomando comprimidos y sintéticos". De esta manera "combato el sorojchi (enfermedad de altura), también me dijeron que activa la circulación y es bueno porque La Paz tiene poco oxígeno y nosotros los brasileños no tenemos tantos glóbulos rojos y con la coca nos ayudamos para respirar mejor". Termina contando que para él, la coca "es una terapia".
Marianela Paco
Pie de foto, Marianela Paco, de 34 años, es diputada por el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del presidente Evo Morales. La encontramos masticando hoja de coca durante una sesión parlamentaria. Ella dice que consume la coca porque es parte de la cultura boliviana. "Es nuestra, en cualquier evento es parte del rito, donde se hace referencia a la Pachamama (tierra)". Y, en lo personal, mastica la coca porque le garantiza "una buena digestión" y permite "mayor concentración cuando trabajas". Cuenta que ha empezado a utilizar un ungüento de coca para calmar los dolores que le provocan sus principios de reumatismo.
Bacilio Salgueiro
Pie de foto, Bacilio Salgueiro, de 66 años, es vigilante de la Caja Nacional de Salud. Su trabajo le exige estar despierto durante turnos de 24 horas, por lo que mastica coca al menos dos veces por semana "para quitarme el sueño". Cuando no mastica coca, el colchón de su caseta de vigilante espera por un sueño corto y ligero.
Antonia Vargas
Pie de foto, Antonia Vargas, de 79 años, es indígena aimara y se dedicada a la venta de dulces de plantas naturales. Por su trabajo, pasa casi todo el día en la calle, donde combate la sed con coca, pues el refresco la obligaría a buscar un baño muy seguido. "También nos quita el hambre y el sueño por las noches", cuenta a BBC Mundo.
Gonzalo Campos
Pie de foto, "Mastico desde mis ocho años y estoy vivo, no tengo ninguna enfermedad, ningún trastorno, además, me permite estar sin comer por varias horas, me da mucha fuerza, especialmente cuando estoy cansado o me desvelo en la noche", dice Gonzalo Campos, artesano de 28 años procedente de Potosí. Campos considera que la coca "ha sido satanizada porque los gringos no conocen las propiedades y uso comunal de la hoja".
María Raquel Jáuregui
Pie de foto, María Raquel Jáuregui, de 42 años, es vendedora en La Paz y mastica la hoja de coca desde hace 20 años. "Es una costumbre para mí, sin mascar coca no puedo estar, en las mañanas masco para lavar ropa, creo que me da fuerza y más que todo, no me llega el hambre y, cuando estoy cansada, me ayuda a sobreponerme", cuenta. También le han dicho que la coca es buena para la digestión y por eso no piensa dejar ese hábito.
Félix Martínez
Pie de foto, Félix Martínez, de 58 años, es senador oficialista proveniente del área rural de Santa Cruz. Cuenta que adquirió la costumbre de masticar coca en la década del 70, cuando, siendo estudiante, fue preso por orden del gobierno militar. "Para sobrellevar el encierro masticábamos coca los martes y viernes", recuerda, mientras lleva unas hojas verdes a su boca. Como proviene del oriente, dice que la coca le ayuda a sobrellevar los males de la altura en La Paz y a mantener la presión arterial.
Teófilo Choque
Pie de foto, Teófilo Choque, de 58 años, es comerciante y cuenta que su padre y sus abuelos también masticaban coca y adquirió la costumbre "por tradición y porque mantiene bien la salud, para la altura o alguna enfermedad". Además, cuenta que la coca le da fuerza para trabajar y aleja el cansancio.
Simón Poma
Pie de foto, Simón Poma, de 60 años, desde su puesto de portero de un céntrico edificio de La Paz, cuenta que mastica hojas de coca para hacer las tareas nocturnas en la casa. Antes de ser portero, tenía un taller de costura y pasaba largas horas frente a las máquinas masticando coca para evitar el sueño.