Extradición de Mladic trae memorias dolorosas para Holanda

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- Autor, Frank Westerman
- Título del autor, Ámsterdam
La extradición a La Haya del ex comandante serbiobosnio Ratko Mladic a Holanda con el fin de que sea juzgado por cargos de genocidio es un hecho particularmente doloroso para Holanda.
Los holandeses tienen un interés especial en llevar a Mladic ante la justicia debido a su papel -algunos lo llamarían complicidad- en la masacre de Srebrenica.
Más que cualquier otra nación, Holanda -cuyas fuerzas de paz no protegieron a los refugiados musulmanes en Srebrenica- ha hecho campaña por su detención.
El arresto de Mladic, por lo tanto, ha provocado aquí un suspiro colectivo de alivio. Pero, para algunos, también ha revivido una pena profunda que permanece en la conciencia holandesa.
El ministro de Relaciones Exteriores holandés, Uri Rosenthal, calificó la noticia de la detención de Mladic como un acontecimiento "feliz e histórico".
"Reparación"
Habló de "reparación" tanto para los familiares de las víctimas como para el batallón holandés de soldados de la ONU que se mostró incapaz de defender el "refugio seguro" de Srebrenica.
Más de 7.000 hombres y niños fueron asesinados en Srebrenica, tras la invasión de las fuerzas del general Mladic.
"El batallón holandés también sufrió", añadió Rosenthal durante un debate televisivo, en referencia a los trastornos que afligen a muchos veteranos.
La satisfacción por la detención se ve atenuada por el trauma colectivo que la sociedad holandesa sufrió ante el fracaso del batallón holandés.
El diario holandés NRC Handelsblad advierte que el juicio al general Mladic en La Haya no va a "cerrar el libro de Srebrenica".
El juicio es percibido como un bálsamo para aliviar el dolor por las acciones del batallón holandés.
El viceprimer ministro, Maxime Verhagen, quien bloqueó la admisión de Serbia a la Unión Europea (UE), hasta tanto el general Mladic siguiera prófugo, escribió en su cuenta de Twitter: "Holanda puede estar orgullosa de nuestra continua insistencia en que Mladic sea llevado a La Haya".
Los medios de comunicación parecen estar respondiendo con la presentación del batallón holandés bajo una luz más suave.
Anne Mulder, integrante de la Cámara Baja y veterano del batallón holandés, describió cómo fue torturado por sentimientos de impotencia.
Al tiempo que el batallón se retiró el 21 de julio de 1995 -diez días después de la caída del enclave- Mulder se dio cuenta de que le pudo haber disparado a Mladic.
"Tuve mi Uzi en mi regazo. Nos fuimos. Al hacer memoria, nos dimos cuenta de que todos estábamos armados y que él estaba allí, parado".
Miedo
Su memoria contrasta con imágenes de ese momento, que mostraban a un alegre general Mladic ofreciéndole regalos de despedida -entre ellos una lámpara- al comandante del batallón holandés, Thom Karremans.

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"¿Esto es para mi esposa?", pregunta un sonriente Karremans.
Por segunda vez en diez días, él y Mladic hicieron un brindis por la paz. A su llegada a Zagreb, el comandante holandés habló con la prensa sobre su "colega", el general Mladic.
"Desde el lado serbio, la captura de Srebrenica fue una operación militar correcta. Mladic fue muy hábil en burlar nuestro control", señaló. Se negó a llamarlo un criminal de guerra.
Los informes periodísticos holandeses sobre la detención del general Mladic no se detienen en esos momentos.
Ahora que "el verdadero villano" ha sido capturado, los aspectos dolorosos de los resultados del batallón holandés son poco considerados.
Nadie parece dispuesto a recordar, por ejemplo, la aversión intensa que muchos soldados del batallón holandés habían desarrollado hacia los refugiados que se suponía debían proteger, ni el hecho de que las tropas que dotaban a varios puestos de observación del batallón holandés ubicados en los límites del enclave se rindieron sin la menor resistencia.
Cuando el enclave cayó y unos 25.000 refugiados huyeron hacia la sede y los alrededor del complejo del batallón holandés, los soldados entraron en pánico.
El comando del batallón se negó a darle un pase al hermano de 18 años de edad del intérprete de la ONU Hasan Nuhanovic. Así que tuvo que salir del recinto y fue asesinado junto con su padre y su madre por las tropas del general Mladic.
La investigación oficial de 2002 a cargo del Instituto NIOD de estudios de la Guerra, el Holocausto y Genocidio concluyó que el batallón holandés no pudo haber evitado la caída del enclave, que los bombardeos solicitados no llegaron a tiempo y que algunas unidades pusieron una resistencia feroz.
El informe sin embargo, fue crítico sobre la actuación del teniente coronel Karremans al no informar a sus superiores acerca de la tragedia humana que presenció el batallón -como los cuerpos que sus hombres vieron a lo largo del camino fuera del complejo.
También concluyó que el comando del ejército holandés había aplicado una política de silencio en un intento por limitar los daños.
"Pésimo jugador"
Después de regresar a Holanda, el teniente coronel Karremans participó en un desfile en el que fue transportado en un Cadillac descapotable y posteriormente ascendido a coronel.

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En 1998 le dijo al NRC Handelsblad: "Cuando el equipo holandés pierde en las semifinales de la Copa del Mundo, el país se molesta por un día, pero nosotros, los hombres y mujeres del batallón holandés, recibimos ese tratamiento tres años y medio después de la caída de Srebrenica".
Inmediatamente después de la publicación de los resultados del NIOD, en abril de 2002, el gobierno holandés dimitió admitiendo "responsabilidad" por lo que había sucedido, pero "no la culpa".
Los gobiernos holandeses han sido más duros que otros en Europa en su intento por dar con el paradero y llevar ante la justicia al ex líder serbio bosnio Radovan Karadzic -capturado y enviado a La Haya en 2008- y al general Mladic.
Durante un debate televisivo el jueves, casi 16 años después de la masacre de Srebrenica, Karremans se refirió a Mladic como "un político de línea dura, alguien con el que no se podía negociar".
Al ser preguntado sobre si hacía responsable a Mladic de la muerte de tantos hombres musulmanes, respondió: "Absolutamente, sí".
Mientras hablaba, el canal difundía las imágenes de su forzado "brindis" con el general Mladic, el 11 de julio de 1995. El comandante del batallón holandés fue humillado.
En el video, se le escuchó decir: "Yo soy un pianista, no le disparen al pianista". El general Mladic respondió: "Usted es un pésimo pianista".
Estas imágenes han hecho mella en el sentido que la nación tiene de sí misma. No se olvidan fácilmente.
Frank Westerman es un autor holandés coautor del libro "Srebrenica: Het escenario zwartste" ("Srebrenica: El escenario más negro".)









