En México es difícil estar de moda

- Autor, Alberto Nájar
- Título del autor, BBC Mundo, México
"México está de moda", rezan los titulares de agencias y medios especializados. Pero el glamour de las pasarelas internacionales contrasta con la realidad que viven los diseñadores mexicanos en su país.
La mayoría enfrenta un mercado indiferente, donde la falta de apoyo y patrocinio es la constante, dicen especialistas a BBC Mundo.
Muchos jóvenes creadores no tienen acceso a las cadenas comerciales, y cuando lo consiguen difícilmente superan la competencia de las grandes empresas.
Y no es falta de talento, sino el entorno del mercado. Una encuesta reciente de la consultora Mitofsky reveló que al 53% de la población le importa poco o nada estar a la moda.
Así, el mayor reto es convencer a los mexicanos, explica Ana Fusoni, analista y promotora de nuevos talentos.
"México es un país que no consume moda sino marcas. Las grandes tiendas compran eso porque es lo que vende", dice en conversación con BBC Mundo.
Diseñadores pobres
Paradójicamente, la moda está de moda en México. En los últimos años surgieron varias escuelas de diseño, y las cámaras empresariales crearon programas especiales para apoyar a los jóvenes creadores.
Pero los esfuerzos no alcanzan para lograr el nivel de otras regiones de América Latina.
Expertos señalan que en países como Argentina, Brasil o Colombia los diseñadores tienen un buen respaldo del público, que ve en los modelos propios un sentido de identidad.
Es un círculo donde autoridades y empresarios apoyan a los nuevos creadores, que en el caso de los brasileños, por ejemplo, les ha creado una importante proyección internacional, dice Fusoni.
"Encuentran gente dispuesta a invertir en ellos, lo que en México no pasa. Y a un diseñador sin dinero le cuesta mucho trabajo cualquier tarea", señala la especialista.
Fusión
Para romper el cerco algunos creadores decidieron acercarse a los consumidores.
Hace siete años Carolina Kopeloff y Manuel Sekkel crearon el Proyecto Fusión, un bazar que reúne a jóvenes diseñadores para vender sus nuevos modelos en las calles de Ciudad de México.
La idea original surgió en Argentina, cuando en la última crisis económica los creadores se saltaron los intermediarios y ofrecieron sus productos directamente al público.
El proyecto parece funcionar en México, pues todos los productos que se ofrecen son hechos en el país.
"La gente encontró lo sabroso de comprarle directamente a los diseñadores, los conocen, ven su cara, saben quién es el que les vende", dice Kopeloff a BBC Mundo.
Algunos diseñadores que empezaron en el bazar lograron dar el brinco a las pasarelas, y otros encontraron su propio nicho.
Pero, siete años después, los grandes patrocinadores siguen ausentes, igual que el apoyo de las autoridades que, cuenta Kopeloff, incluso han tratado de hacerles competencia.
"Hay más apertura pero no es fácil. Hay que tener mucha paciencia al principio para moverte solo", explica. "Nos gustaría movernos a otras ciudades pero no hay apoyo, los diseñadores tienen que pagar su pasaje, el hotel, la comida".









