La vida de los revolucionarios mexicanos cuando no estaban haciendo la revolución.
Pie de foto, Luchaban, conspiraban, preparaban la revolución. Pero también asistían a bodas y bautizos, bebían pulque y pasaban hambre. Con motivo del Centenario de la Revolución, una exposición muestra en México el lado más humano de los insurgentes y la sociedad de hace un siglo. Recorra en esta galería de BBC Mundo imágenes como ésta, en la que el revolucionario Pancho Villa aparece sorprendido por los fotógrafos mientras descansaba sobre el sillón presidencial del Palacio Nacional.
Pie de foto, La exposición a 100 años… la Revolución sigue siendo Casasola, muestra en el Polyforum Cultural Siqueiros, en Ciudad de México, un centenar de fotografías y postales originales -algunas expuestas por primera vez y tomadas por los reporteros de la Agencia Casasola- sobre la vida en las calles del México revolucionario y las costumbres de la época, como el consumo del pulque, la tradicional bebida obtenida del maguey mexicano (o agave).
Pie de foto, Entre las fotografías de la exposición se intuye el lado humano de personajes acostumbrados a ser retratados entre solemnidad y pompa, como el presidente Vetustiano Carranza, que en esta imagen aparece en un bautizo y que también fue fotografiado llevando a su hija al altar. "No es el Carranza que vemos dirigiendo un ejército o peleándose con Villa. Se ve la persona dentro del personaje", explica Vania Casasola, una de las herederas de la familia de fotógrafos y responsable de la muestra.
Pie de foto, "Mi abuelo (Gustavo Casasola) pasó algún tiempo en el rancho de Pancho Villa. Allí lo fotografió arando, practicando el tiro o con su familia. Incluso parece que Villa fuera un bonachón", bromea Vania Casasola. Los fotógrafos, con sus cámaras Graflex en mano, tuvieron un acceso inédito a los personajes de este episodio de la historia mexicana, tanto dentro de las instituciones como en el campo de batalla y en las casas de los protagonistas.
Pie de foto, La Revolución no sólo se forjó en las esferas políticas o entre disparos. "La vida seguía, la ciudad estaba viva mientras en México se agarraban a balazos", cuenta Casasola. "El país y la sociedad crecía y se conformaba a pesar de la lucha armada", explica. La mujer de la imagen, una respetada curandera que ayudaba a "bien morir" a los heridos y enfermos, es muestra de ello.
Pie de foto, No sólo la intimidad de los revolucionarios queda reflejada en la muestra, que estará en la capital mexicana hasta el 30 de octubre. También los desafíos de una sociedad que participó o sufrió las batallas. En esta imagen, cientos de personas hambrientas aguardan al reparto de maíz.
Pie de foto, La lucha en el México de comienzos del siglo XX fue más allá de Madero, Villa o Zapata. "La mujer participó y luchó activamente en la Revolución, pero a menudo se olvida su papel", cuenta Casasola. "Quizás sin su colaboración nunca habría triunfado", asegura.
Pie de foto, Las cananas y las armas no estaban reñidas con las fotografías familiares en las casas de 1910. Imágenes como ésta componen la colección de la familia Casasola, que durante décadas reunió y archivó 3.000 piezas de la agencia de fotografía fundada hace más de un siglo por Agustín Victor Casasola, considerado como uno de los retratistas de la Revolución. Parte de esa colección pasó a integrar la Fototeca Nacional de México en la década de los 70.
Pie de foto, El papel del fotógrafo y sus desafíos para trabajar en tiempos convulsos también forma parte de la exposición. "Se jugaban la vida al cubrir la Revolución, los podían balear o morir en uno de los trenes que dinamitaba el ejército", dice Vania Casasola. "Era arriesgado e incómodo, ya que los negativos eran de vidrio y se rompían fácilmente. Los fotógrafos eran una especie de atletas temerarios".