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Brasil: los votantes castigan al Partido de los Trabajadores de Lula y Dilma en su peor elección en dos décadas
- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC Mundo
El Partido de los Trabajadores (PT), en el gobierno en Brasil, sufrió un duro revés en las elecciones municipales de este domingo, en su primera prueba en las urnas tras la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, el pasado agosto.
La organización política de Rousseff y su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva perdió cuatro de las cinco capitales estatales que pretendía controlar, incluyendo la ciudad de Sao Paulo.
Según el recuento parcial de votos, el PT se quedó también con menos de la mitad de las 635 alcaldías que había ganado en el 2012, en la peor derrota electoral del partido en dos décadas.
Analistas políticos brasileños leyeron los resultados como un "pase de factura" de los votantes a la organización política, que gobernó el país por 13 años y está inmersa en el mayor escándalo de corrupción del que se tenga registro en la historia brasileña reciente.
Derrota contundente
En Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil y una plataforma de lanzamiento para la política nacional, el candidato Fernando Haddad, exministro y aliado de Lula, fue derrotado por un empresario sin experiencia política, Joao Doria, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
Según los escrutinios, el PT por el momento sólo estará al frente de una capital regional, la de Río Branco, en el minúsculo estado amazónico de Acre.
En 2008, cuando la organización estaba en auge y Lula en la presidencia, el Partido de los Trabajadores logró gobernar en 25 grandes ciudades.
Además del impacto que ha tenido la destitución de Rousseff, los analistas señalan que el desgaste provocado por los 13 años en el poder, el elevado desempleo y la recesión que afectan el país, la peor desde 1930, alimentaron los malos resultados electorales.
También el partido del presidente Michel Temer salió mal parado: su Partido Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) perdió su antiguo dominio de Río de Janeiro, cuando la ciudad está sumida en problemas económicos.
Allí, el pastor evangélico Marcelo Crivella, de corte conservador, se medirá en segunda vuelta contra Marcelo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), un grupo escindido del PT.
Las elecciones del domingo fueron las primeras bajo las reformadas leyes de financiación de las campañas partidarias, que tienen por objetivo limpiar la política brasileña tras el escándalo que involucró a la petrolera estatal Petrobras.
Aunque hay quienes señalan que las nuevas normas favorecieron a los candidatos acaudalados, que utilizaron sus fondos personales, como Doria, y a quienes tenían el apoyo financiero de las iglesias evangélicas, que están en crecimiento.