Dalí y Lorca, el inicio de una amistad vanguardista

Se conocieron en la Residencia de Estudiantes de Madrid, en cuyo centenario se celebra una exposición con el tema de la relación entre los dos genios.

Fotografía cortesía del Archivo de Residencia de Estudiantes
Pie de foto, Salvador Dalí y Federico García Lorca se conocieron y entablaron una amistad que marcó sus vidas en la mítica Residencia de Estudiantes de Madrid.La Fundación La Caixa y la Sociedad Estatal para las Conmemoraciones Culturales celebran una exposición con motivo del centenario del centro. © Archivo Residencia de Estudiantes.
Fotografía cortesía de la Colección Fundación García Lorca
Pie de foto, La muestra abarca ocho años de amistad (1922-1929). Dalí contaba con un gran conocimiento de la pintura de vanguardia. Lorca lleva a la Residencia su conocimiento del teatro y la música. © Colección Fundación García Lorca.
Fotografía cortesía de la Fundación Gala-Salvador Dalí.
Pie de foto, Federico García Lorca, retrato de Salvador Dalí (1927). "Queridísima mamá: Le he escrito a papá una carta dándole mis acertadas razones para convencerlo de que debe dejarme aquí... Ir a Granada para estar en el café Alameda y oir multitud de majaderías es cosa inaguantable". (Carta de Lorca a su madre). © Fundación Gala-Salvador Dalí.
Fotografía cortesía del Museo Casa de los Tiros
Pie de foto, El beso, dibujo de Federico García Lorca (1925). A las discusiones de Dalí y Lorca, también se sumaba el cineasta Luis Buñuel, el ingeniero Pepín Bello o el poeta Rafael Alberti. Los conciertos abundaban en la Residencia. Aún se conserva el piano que tocaba Lorca. © Museo Casa de los Tiros.
Señora ante la habitación de la Residencia de Estudiantes de Madrid
Pie de foto, Para la celebración del centenario de la Residencia se ha reconstruido el ambiente de una habitación de la época que ocuparon Dalí, Lorca o Buñuel. La residencia se inspiró en los 'colleges' de las universidades inglesas. © Juanjo Robledo.
Entre 1925 y 1928 es el período de madurez de la amistad de los genios. La Oda a Salvador Dalí, de Lorca o el Sant Sebastià, escrito por Dalí, son las obras clave de ese reconocimiento mutuo. Habitación utilizada por García Lorca. © Juanjo Robledo
Pie de foto, Entre 1925 y 1928 es el período de madurez de la amistad de los genios. La Oda a Salvador Dalí, de Lorca o el Sant Sebastià, escrito por Dalí, son las obras clave de ese reconocimiento mutuo. Habitación utilizada por García Lorca. © Juanjo Robledo
Fotografía de Fundación Gala-Salvador Dalí
Pie de foto, Cadaqués (Cataluña) visto de espaldas, de Salvador Dalí (1921). Dalí invitó varias veces a Lorca a Cadaqués, un pueblo pesquero donde su familia tenía una casa. La población aparece en la poesía de Lorca y en la pintura de Dalí como símbolo de la claridad que ambos propugnan. © Fundación Gala-Salvador Dalí
Fotografía cortesía de Museu de Montserrat
Pie de foto, El marinero, Salvador Dalí (1926). Picasso, Venus y los marineros formaban parte de las encendidas discusiones de Dalí y Lorca. A ambos les llamaba la atención el mundo de los barrios bajos de ciudades portuarias como Barcelona. © Museu de Montserrat
Fotografía cortesía de la Colección Fundación Federico García Lorca
Pie de foto, Hacia 1928 comienza el distanciamiento, a raíz de la deriva de Dalí hacia el surrealismo. Lorca define el camino de su amigo como una estética fisiológica ("Torsos mutilados, cabezas y manos cortadas, sistemas venosos, animales podridos.."). Un año después Dalí viajaría a País y Lorca a Nueva York, abriéndose un abismo entre ellos. © Colección Fundación Federico García Lorca