Chile: "Lo único que falta es tener afuera a los niños"

- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC Mundo
En la mina de oro y cobre San José, en el norte de Chile, la vida transcurre a dos niveles. Uno subterráneo, donde permanecen a 700 metros bajo tierra los 33 mineros que quedaron atrapados hace más de dos semanas, y otro en la superficie, donde poco a poco sus familiares se han ido congregando en el llamado Campamento Esperanza.
Hasta la semana pasada el objetivo de este recinto era evitar que las autoridades se olvidaran de sus seres queridos. Ahora son el cordón umbilical moral y espiritual de quienes tendrán que pasar en la cueva unos tres meses más, según estimaciones de las autoridades chilenas.
Ellos se han ido acomodando en tiendas de campaña y camionetas. Por cada minero hay al menos dos familiares, pero existen grupos de hasta 15 familiares directos que siguen -lo más cerca que pueden- las labores de rescate y envían mensajes a sus seres queridos.
"Todos los días hemos estado ahí como 250 personas", le cuenta vía telefónica a BBC Mundo Alberto Ávalos, tío de Florencio y Renán Ávalos.
<link type="page"><caption> En fotos: La larga espera de los familiares </caption><url href="http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2010/08/100826_galeria_chile_mineros_familiares_amab.shtml" platform="highweb"/></link>
Los más cercanos
En los terrenos de la mina San José sólo se permite la entrada a los "familiares directos" de los mineros atrapados.
La familia Ávalos es una de las más numerosas con 14 miembros. Además de las esposas de Florencio, de 31 años, y Renán, de 29, en el campamento permanecen sus padres, tíos y abuelos.
"Mantenemos una buena comunicación entre nosotros para que podamos estar tranquilos ante cualquier noticia que tengamos", agrega Alberto.
El minero Darío Arturo Segovia, de 48 años, tiene en la superficie a cuatro hermanos acampados permanentemente y a otros nueve que llegan de visita los fines de semana para dar apoyo y llevar bebida y comida.
La prioridad
"Nosotros tenemos carpas que funcionan como dormitorios. Hay para los hombres y para las mujeres", le explica a BBC Mundo María Segovia, hermana de Darío.
Para el aseo personal, las autoridades han dispuesto baños y duchas portátiles.
"A nosotros no nos afecta cómo estamos viviendo, porque yo lo que digo es que tenemos que sacar a nuestras familias de ahí", agrega María.
También han llegado voluntarios que cocinan para la micro sociedad que se está formando en Campamento Esperanza. "Pero nosotros intentamos no molestar y hacemos nuestra comida con fuego, brasas o carbón", aclara la hermana de Darío Segovia.
Desde las profundidades

Alberto Ávalos comenta que al fondo de la mina, donde se encuentran la mina con las 33 víctimas, pusieron un megáfono para escuchar a los hombres que se encuentran a cientos de metros bajo tierra.
"Hay uno que hace como de líder y entre todos dicen una palabra. Todos en grupo dicen 'estamos bien'", explica Ávalos, quien pasa las noches sentado junto al fuego. Las tiendas de campaña son para los padres de Florencio y Renán.
Los familiares de Campamento Esperanza saben que la fecha para volver a ver a sus seres queridos tardará. "En realidad, nosotros lo comentamos acá y consideramos que no debe durar tanto (el rescate). Yo pienso que van a ser unos 20 días, no más", concluye Alberto Ávalos.
Aun así, la familia Ávalos ha decidido reorganizarse. A partir de ahora harán turnos en el Campamento. A Alberto no le toca regresar hasta el fin de semana.
En lo que coinciden los familiares con los que se comunicó BBC Mundo es que en la vida de la superficie no les hace falta mucha cosa. Lo único que necesitan es, como dice Alberto, "tener afuera a los niños".









