"El cambio" es bueno, aunque empiece con minúsculas

Zapatero en Cuba

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    • Autor, Alejandro Rodríguez
    • Título del autor, Especial para BBC Mundo

El post del jueves anterior, "STY34016194Confusiones y certezaConfusiones y certezaCuba, como la conocemos, está cambiando. ¿Pero son estos "Los Cambios"? Una nueva entrada de Regina Coyula a nuestras "Voces desde Cuba".2014-08-14T15:43:52+00:002014-08-14T16:33:32+00:002014-08-14T16:33:32+00:002014-08-31T12:07:31+00:00PUBLISHEDestopcat2", me anima a considerar algunos puntos de vista sobre los cambios que acontecen en Cuba, particularmente la apertura del país al trabajo por cuenta propia, o trabajo privado.

Con la aprobación de las primeras 178 actividades tras el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, iniciaba aquí un proceso social que -no exento de torpezas y las mil limitaciones- determinaría que un gran número de cubanos (me incluyo) puedan hoy vivir mejor y desarrollar sus economías familiares sin depender de un empleo estatal de ingresos fijos, y a la vez sin acudir a la ilegalidad.

Por supuesto que esto no es suficiente para desarrollar un país. La apertura de marras jamás llegó al sector profesional, de modo que abogados, arquitectos y periodistas, si quieren entrar al juego de lo privado, deben primero rebajar sus honores académicos hasta el oficio crudo, y poner su foto en un carné junto a las letras de "gestor de trámites", "albañil" o "mecanógrafo".

Venta en Cuba

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Según varios economistas el trabajo por cuenta propia en Cuba se acerca a su clímax, es decir, que pronto dejará de crecer en las actuales circunstancias legales; pero siempre abrió la brecha en el conformismo de la gente, que antes se limitaba a "aprender a vivir con lo que toca", y ahora tiene toda una gama de posibles asideros y paisajes de comparación.

Los mismos que antes pedían la apertura de la telefonía celular, quieren hoy un servicio de internet inalámbrico que les permita utilizar las aplicaciones de sus móviles…

Un amigo dice que "el que nada tiene, nada reclama; solo reclama el que algo ha conseguido, y algo mejor desea".

Ya no es sencillo para las autoridades, por ejemplo, tarifarle los servicios a un cochero, o decirle por cuáles rutas puede o no circular.

Venta de comida

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En mi opinión, esos mostradorcitos que hoy aparecen por millares en los portales de las casas para vender café mezclado y refresco instantáneo significan el comienzo de la libertad de empleo, un pilar capaz de sostener otras libertades.

El efecto de los cambios ha propiciado la emergencia de actitudes ciudadanas como la apuntada aquí la semana pasada: hoy es posible encontrar por las calles a cualquier desconocido dispuesto a decir lo que piensa. Algunos hasta a decirlo frente a cámaras, como un retrato que permitirá al futuro analizar este presente con mejores referencias. Es una función que asumen documentalistas, blogueros y académicos, a falta de prensa diestra en seguirle el paso a los tiempos.

En un encuentro de intelectuales y economistas al que asistí en La Habana, un chileno que sabía de lo que hablaba aseguró que de los procesos como el que se vive aquí, se conoce el origen, pero no a dónde conducen. Y puede que sea consecuencia de mi edad juvenil, acaso una determinación sociológica de peso, pero veo preferible casi cualquier cambio— aunque venga con minúscula y riesgo mediante— a ese letargo que marcó por décadas las vidas de los cubanos.

Incluso los cambios concretos que suponen derechos conculcados tienen su arista positiva. Las más recientes resoluciones de la Aduana, que aprietan tuercas a la importación en detrimento del emergente sector cuentapropista (se regula hasta el número máximo de calzoncillos con que un viajero puede arribar al país), tienen la ventaja de haber provocado un rechazo general.

Aeropuerto de La Habana

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De alguna forma no hubo Dios ni acrítico aplaudidor que hiciera causa común con las restricciones, excepto el periódico Granma. Incluso en el sitio Cubadebate, que tiene una línea editorial bastante parecida, se hace difícil encontrar un solo comentario de lector apoyando la medida.

Otra igual de impopular fue la prohibición para que los cubanos esperen a sus familiares procedentes del exterior dentro de las instalaciones de Aeropuerto Internacional José Martí. Ambas debieron apoyarse en sendas campañas mediáticas, donde los máximos jefes de esas entidades explicaron y justificaron ante la prensa nacional.

¿Alguien duda que años atrás era perfectamente posible que las autoridades decretaran medidas, menos simpáticas aun que las dos anteriores, sin tomarse siquiera el trabajo de dar razones a nadie?

A mí tampoco me gusta la velocidad de góndola de Venecia en que llegan los cambios. No me gustan algunos caminos (una nueva legislación laboral nada progresista, por ejemplo), y sobre todo no me gusta que otras fuentes de desarrollo permanezcan cerradas (el internet asequible).

Pero sí me gusta, aplaudo y apruebo como obrero en plaza de 1960 que Cuba haya comenzado a moverse; que ya no quede otra variante sino seguirse moviendo, porque a estas alturas del partido una repentina suspensión por lluvias podría ser lo peor, y hasta San Pedro lo sabe.

Alejandro Rodríguez es un joven cubano emprendedor, que dejó el periodismo para dedicarse a su negocio privado. Vive en Camagüey, una provincial en el centro de la isla.

STY31969742Bienvenido Voces desde Cuba, el nuevo blog de BBC MundoBienvenido Voces desde Cuba, el nuevo blog de BBC MundoEl escritor Leonardo Padura, la bloguera opositora Regina Coyula, el periodista oficialista Yuris Nórido y el joven emprendedor Alejandro Rodríguez retratan la realidad de la isla.2014-05-13T10:52:10+00:002014-05-13T12:09:22+00:002014-08-30T00:03:27+00:00PUBLISHEDestopcat2