Hasta qué profundidad se ha adentrado el ser humano en la Tierra (y por qué importa conocer el centro del planeta)

Un dibujo que muestra el planeta Tierra con una sección cortada, revelando la corteza, el manto y el núcleo.

Fuente de la imagen, DeAgostini/Getty Images

    • Autor, The Infinite Monkey Cage*
    • Título del autor, BBC Radio 4
  • Tiempo de lectura: 5 min

Muchas películas, libros y programas de televisión han elaborado teorías sobre lo que podría encontrarse en el centro de nuestro planeta.

Desde mundos subterráneos habitados por criaturas prehistóricas hasta civilizaciones humanas alternativas, las historias de ficción son tan fascinantes como aterradoras.

Pero la realidad es muy diferente a la ficción, y de hecho, aunque no hayamos llegado hasta el centro de la tierra, los seres humanos sí sabemos mucho sobre lo que hay bajo nuestros pies.

Entonces, ¿hasta qué profundidad hemos logrado llegar? ¿Y cómo sabemos lo que hay ahí abajo?

Las capas de la Tierra

La Tierra está formada por cuatro capas principales.

Cada una de ellas es distinta, según la profesora Ana Ferreira, sismóloga de la University College de Londres.

"Tenemos la corteza, que es esta capa delgada y muy frágil donde todos vivimos", explicó en el programa The Infinite Monkey Cage de BBC Radio 4.

Diagrama que muestra una sección transversal de la Tierra, con las principales capas etiquetadas: la corteza oceánica y la corteza continental en la superficie, seguidas del manto y, a continuación, el núcleo externo y el núcleo interno.

La corteza terrestre es más delgada bajo el océano, pero puede alcanzar hasta 70 km de grosor bajo los continentes.

Debajo se encuentra el manto, de unos 3.000 km de espesor y compuesto por una roca llamada magma, que parece sólida a escala humana.

"Pero en realidad, a lo largo de millones de años, fluye", explicó Ferreira.

Luego está el núcleo externo, formado principalmente por hierro y níquel líquidos, que genera el campo magnético terrestre.

El núcleo interno está compuesto de hierro y níquel sólidos, y es la parte más caliente de la Tierra, con temperaturas de hasta 5.500 °C.

Hacia lo "superprofundo"

El punto más profundo de la corteza terrestre al que ha llegado una persona es la mina de oro Mponeng, en Sudáfrica, a unos 75 km al suroeste de Johannesburgo. Se extiende hasta unos 4 km bajo la superficie.

Un hombre con una camisa beige y un casco azul, de espaldas a la cámara, apunta un chorro de agua hacia una caverna rocosa dentro de una cueva.

Fuente de la imagen, Eva-Lotta Jansson/Bloomberg vía Getty Images

Pie de foto, La mina de oro Mponeng alcanza hasta 4 km de profundidad en algunos puntos.

Aunque ningún ser humano haya llegado físicamente más profundo, sí hemos utilizado perforadoras para ir aún más lejos.

El agujero hecho por el hombre más profundo del mundo es el pozo superprofundo de Kola, excavado por los soviéticos en el norte de Rusia y completado en 1992 tras casi 20 años de trabajo. Se adentra 12,2 km en el subsuelo.

Eso equivale a 27 edificios Empire State de Nueva York apilados uno sobre otro.

Aun así, representa apenas un tercio del grosor de la corteza terrestre en ese punto.

Excavar profundamente en la corteza terrestre es muy difícil por varias razones.

Cuanto más te adentras en la Tierra, más aumenta la temperatura.

La velocidad a la que se incrementa ese calor se conoce como gradiente geotérmico, y el promedio en la corteza continental es de 25 a 32 grados centígrados por kilómetro, según el geocientífico británico Chris Jackson.

Un edificio en ruinas sobre un terreno pedregoso, bajo un cielo azul

Fuente de la imagen, Lenorlux vía Getty Images

Pie de foto, El pozo superprofundo de Kola ahora se encuentra abandonado.

La inmensa presión en las profundidades de la Tierra representa otro desafío.

Contrarrestar esa presión para mantener un pozo abierto es "algo increíblemente difícil de hacer", afirmó Jackson.

Escanear la Tierra

Entonces, si no podemos avanzar mucho más allá de la superficie, ¿cómo estudiamos el resto del interior de la Tierra?

La respuesta es intrigante: las ondas sísmicas, vibraciones generadas por los terremotos que viajan a través de la Tierra.

Estas ondas adquieren propiedades distintas al atravesar diferentes materiales, lo cual puede medirse con sismómetros.

"Realizamos muchos análisis avanzados de datos y los modelamos para convertir esos registros en imágenes del interior de la Tierra", explicó Ferreira.

Jackson describió esas imágenes como una especie de "tomografías computarizadas de la Tierra".

Líneas dibujadas sobre una hoja de papel blanco que representan ondas sísmicas

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Las ondas sísmicas atraviesan distintos materiales de manera diferente.

Ambos expertos coincidieron en que estudiar las capas de la Tierra puede ayudarnos a comprender una gran variedad de aspectos de nuestro mundo, como los procesos detrás de los terremotos, los volcanes y la formación de montañas.

"En últimas, realmente necesitamos entender cómo funciona el manto", dijo Ferreira.

Aprender sobre esto podría tener además aplicaciones indirectas, como ayudarnos a evaluar el potencial de la energía geotérmica, una forma de energía renovable que utiliza el calor del interior de la Tierra.

Ferreira también señaló que esta área de investigación podría ayudarnos a entender cómo ha evolucionado la Tierra a lo largo del tiempo e incluso quizá trasladar ese conocimiento a mundos más lejanos.

*Esta nota está basada en un episodio del programa The Infinite Monkey Cage, de BBC Radio 4.

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